SOLEMNIDAD DE SANTA MARÍA, MADRE DE DIOS – MONICIONES Y PETICIONES

MONICIONES                

Inicial.

 

En el primer día del nuevo año y a los ocho días de la Navidad, conmemoramos de nuevo el nacimiento de Cristo.  En esta Solemnidad, volvemos los ojos hacia María, la Madre de Dios. Ella, con su disponibilidad hizo posible que, por su mediación, Jesús, el Hijo de Dios, se hiciera hombre para salvar a todos los hombres.

 

Celebramos también la Jornada mundial de la paz.  En estos momentos falta la paz en muchos lugares, entre ellos la tierra que vio nacer a Jesús, por lo que vamos a pedir que la paz sea posible entre todos los hombres y mujeres del mundo y en todos los países de la tierra.

 

Primera Lectura.

 

Dios es la fuente de toda bendición, y ésta abarca a todo bien material o espiritual, siempre signo del amor de Dios, de su protección, gracia y paz.

 

Segunda Lectura.

 

Dios nos ofrece y nos da a su Hijo, para rescatarnos y hacernos hijos suyos por adopción.  Además, nos envía también el Espíritu, que llena nuestro corazón.

 

Evangelio.

 

Escuchamos en el Evangelio la narración de la adoración de los pastores y cómo contaban alabanzas del niño.  María conserva y medita todos estos acontecimientos en su corazón.

Aclamamos al Evangelio cantando Aleluya puestos de pie.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia y todos los cristianos, para que vivamos con fidelidad el mensaje de Jesús, llevando luz y paz a todos los hombres.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por todas las naciones y pueblos de la tierra, en especial los que sufren los horrores de la guerra y el terrorismo, para que todos podamos vivir en paz y prosperidad.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por los que comienzan el nuevo año marcados por la tristeza, la soledad, la enfermedad o una situación económica precaria, para que encuentren ayuda en Dios y en los que les rodean. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por todos los hombres y mujeres, para que, en cualquier lugar del mundo, puedan experimentar el amor, la paz y la vida que sólo Dios puede dar.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir agradecidos a Dios y experimentando su bendición todos los días del año.  ROGUEMOS AL SEÑOR