LITURGIA DEL JUEVES SANTO

17 DE ABRIL DE 2014                                                          

  MONICIONES Y PETICIONES -  JUEVES SANTO (Enlace a las moniciones y Peticiones)

RITOS INICIALES

 

ENTRADA SOLEMNE Y SE INCIENSA EL ALTAR.

 

CANTO DE ENTRADA.

Alrededor de tu mesa, venimos a recordar, alrededor de tu mesa, venimos a recordar, que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad, que tu palabra es camino, tu cuerpo fraternidad.

 

Hemos venido a tu mesa a renovar el misterio de tu amor, con nuestras manos manchadas, arrepentidos buscamos tu perdón.

 

Juntos y a veces sin vernos, celebramos tu presencia sin sentir que se interrumpe el camino, si no vamos como hermanos hacia ti.

 

SALUDO  Y MONICIÓN.

 

ACTO PENITENCIAL.

 

GLORIA.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

 

ORACIÓN COLECTA.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA.

Lectura del libro del Éxodo. 12, 1-8. 11-14.

 

En aquellos días, dijo el Señor a Moisés y a Aarón en tierra de Egipto: «Este mes será para vosotros el principal de los meses; será para vosotros el primer mes del año.  Decid a toda la asamblea de Israel: “El diez de este mes cada uno procurará un animal para su familia, uno por casa. Si la familia es demasiado pequeña para comérselo, que se junte con el vecino de casa, hasta completar el número de personas; y cada uno comerá su parte hasta terminarlo.

Será un animal sin defecto, macho, de un año, cordero o cabrito.

Lo guardaréis hasta el día catorce del mes, y toda la asamblea de Israel lo matará al atardecer.  Tomaréis la sangre y rociaréis las dos jambas y el dintel de la casa donde lo hayáis comido.

Esa noche comeréis la carne, asada a fuego, comeréis panes sin fermentar y verduras amargas.

Y lo comeréis así: la cintura ceñida, las sandalias en los pies, un bastón en la mano; y os lo comeréis a toda prisa, porque es la Pascua, el paso del Señor.

Esta noche pasaré por todo el país de Egipto, dando muerte a todos sus primogénitos, de hombres y de animales; y haré justicia de todos los dioses de Egipto. Yo soy el Señor.

La sangre será vuestra señal en las casas donde estéis: cuando vea la sangre, pasaré de largo; no os tocará la plaga exterminadora, cuando yo pase hiriendo a Egipto.

Este día será para vosotros memorable, en él celebraréis la fiesta al Señor, ley perpetua para todas las generaciones.“»

                                     PALABRA DE DIOS

 

SALMO RESPONSORIAL.  Salmo 115. 

Antífona: El cáliz que bendecimos es la comunión de la sangre de Cristo.

 

¿Cómo pagaré al Señor todo el bien que me ha hecho? Alzaré la copa de la salvación, invocando su nombre.

 

Mucho le cuesta al Señor la muerte de sus fieles.  Señor, yo soy tu siervo, hijo de tu esclava; rompiste mis cadenas.

 

Te ofreceré un sacrificio de alabanza, invocando tu nombre, Señor. Cumpliré al Señor mis votos en presencia de todo el pueblo.

 

SEGUNDA LECTURA.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios. 11, 23-26.

 

Hermanos: Yo he recibido una tradición, que procede del Señor y que a mi vez os he transmitido: Que el Señor Jesús, en la noche en que iban a entregarlo, tomo pan y, pronunciando la acción de gracias, lo partió y dijo: «Esto es mi cuerpo, que se entrega por vosotros.  Haced esto en memoria mía.»

Lo mismo hizo con el cáliz, después de cenar, diciendo: «Este cáliz es la nueva alianza sellada con mi sangre; haced esto cada vez que lo bebáis, en memoria mía.»

Por eso, cada vez que coméis de este pan y bebéis del cáliz, proclamáis la muerte del Señor, hasta que vuelva.

                        PALABRA DE DIOS

 

ANTES DEL EVANGELIO.

Canto: Os doy un mandato nuevo, os doy un mandato nuevo: que os améis, que os améis como yo os he amado.

 

EVANGELIO.

Lectura del santo Evangelio según San Juan. 13, 1‑15.

 

Antes de la fiesta de la Pascua, sabiendo Jesús que había llegado la hora de pasar de este mundo al Padre, habiendo amado a los suyos que estaban en el mundo, los amó hasta el extremo.

Estaban cenando, ya el diablo le había metido en la cabeza a Judas Iscariote, el de Simón, que lo entregara, y Jesús, sabiendo que el Padre había puesto todo en sus manos, que venía de Dios y a Dios volvía, se levanta de la cena, se quita el manto y, tomando una toalla, se la ciñe; luego echa agua en la jofaina y se pone a lavarles los pies a sus discípulos, secándoselos con la toalla que se había ceñido.

Llegó a Simón Pedro, y éste le dijo: «Señor, ¿lavarme los pies tú a mi?»

Jesús le replicó: «Lo que yo hago tú no lo entiendes ahora, pero lo comprenderás más tarde.»

Pedro le dijo: «No me lavarás los pies jamás.»

Jesús le contestó: «Si no te lavo, no tienes nada que ver conmigo.»

Simón Pedro le dijo: «Señor, no sólo los pies, sino también las manos y la cabeza.»

Jesús le dijo: «Uno que se ha bañado no necesita lavarse más que los pies, porque todo él está limpio.  También vosotros estáis limpios, aunque no todos.»

Porque sabía quién lo iba a entregar, por eso dijo: «No todos estáis limpios»

Cuando acabó de lavarles los pies, tomó el manto, se lo puso otra vez y les dijo:

«¿Comprendéis lo que he hecho con vosotros?  Vosotros me llamáis ´´el Maestro“ y ´´el Señor“ y decís bien, porque lo soy.  Pues si yo, el Maestro y el Señor, os he lavado los pies, también vosotros debéis lavaros los pies unos a otros; os he dado ejemplo para que lo que yo he hecho con vosotros, vosotros también lo hagáis.»

  PALABRA DEL SEÑOR

 

HOMILÍA.

 

LAVATORIO DE LOS PIES.

 

Canto:

Un mandamiento nuevo nos dio el Señor, que nos amáramos todos, como Él nos amó. Que nos amáramos todos, como Él nos amó.

 

Donde hay caridad y amor, Cristo está y está su Iglesia.

 

La señal de los cristianos, es amarse como hermanos.

 

Dios perdona nuestras culpas, y a su mesa nos convida.

 

Perdonemos al hermano, como Cristo nos perdona.

 

Lo que hacemos al hermano, a Dios mismo se lo hacemos.

 

Acercaos, hermanos todos, que es Dios mismo quien invita.

 

Quien te come y no te ama, a sí mismo se condena.

 

El que no ama a sus hermanos, no se acerque a este convite.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES.

 

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

OFERTORIO.

Canto:

Este pan y vino, Señor, se transformarán en tu cuerpo y sangre, Señor, en nuestro manjar.

 

Lo que sembré con mi dolor, lo que pedí en mi oración, hoy son frutos, son ofrendas que presentamos a Dios.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

 

PREFACIO Y SANTO.

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

 

RITO DE LA COMUNIÓN

 

PADRE NUESTRO.

 

RITO DE LA PAZ.

 

CORDERO DE DIOS.

 

COMUNIÓN.

Canto:  

Como el Padre me amó, yo os he amado. Permaneced en mi amor. Permaneced en mi amor.

 

Si guardáis mis palabras y como hermanos os amáis, compartiréis con alegría, el don de la fraternidad.  Si os ponéis en camino, sirviendo siempre la verdad, frutos daréis en abundancia, mi amor se manifestará.

 

No veréis amor tan grande, como aquél que yo os mostré.  Yo doy la vida por vosotros, amad como yo os amé.   Si hacéis lo que yo os mando y os queréis de corazón, compartiréis mi pleno gozo, de amar como Él me amó.

 

Canto:

Donde hay caridad y amor, allí está el Señor, allí está el Señor.

 

Una sala y una mesa, una copa, vino y pan, los hermanos compartiendo en amor y en unidad.  Nos reúne la presencia y el recuerdo del Señor, celebramos su memoria y la entrega de su amor.

 

Invitados a la mesa del banquete del Señor, recordamos su mandato de vivir en el amor.  Comulgamos en el Cuerpo y en la Sangre que él nos da, y también en el hermano si lo amamos de verdad.

 

Este pan que da la vida y este cáliz de salud nos reúne a los hermanos en el nombre de Jesús.  Anunciamos su memoria, celebramos su pasión, el misterio de su muerte y de su resurrección.

 

Canto:

Antes de ser llevado a la muerte, viendo Jesús su hora llegar, manifestó su amor a los hombres como no hiciera nadie jamás.

 

Toma en sus manos pan y les dice: “Esto es mi cuerpo, todos comed”.  Y levantó la copa de vino: “Esta es mi sangre que os doy a beber”.

 

Cuerpo bendito, que se reparte por mil caminos, hecho manjar; buscas a todos para sanarlos, tú le devuelves al hombre la paz.

 

“El que se precie de ser mi amigo, siga mi ejemplo, viva mi amor, salga al encuentro de mis hermanos, dando la vida lo mismo que yo”.

 

Cuerpo de Cristo, Cuerpo entregado, muerto en la Cruz por nuestra maldad, grano de trigo resucitado, germen de vida de la Humanidad.

 

ORACIÓN.

 

TRASLADO DEL SANTÍSIMO AL MONUMENTO.

Pange, lingua, gloriosi Corporis mystérium, Sanguinísque pretiósi, quem in mundi prétium  fructus ventris generósi Rex ef-fudit gentium. 

 

PROCESIÓN

Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor, Dios está aquí, venid adoradores adoremos, a Cristo redentor.  Gloria a Cristo Jesús, cielos y tierra, bendecid al Señor.  Honor y gloria a Tí, Rey de la gloria, amor por siempre a Tí, Dios del amor.

 

Canto:

Quédate, Señor, con nosotros aquí, quédate, Señor, quédate: anochece sin ti, no te alejes.  Quédate, Señor, quédate.

 

RESERVA.

Tantum ergo sacraméntum venerémur cérnui, et antiquum documéntum novo cedat rítui;  praestet fides suppleméntum, sénsuum deféctui. Genitóri, Genitóque laus et jubilátio, salus, honor, virtus quoque sit et benedíctio; procedénti ab utróque compar sit laudátio. Amén. Amén.

 

 

HORA SANTA DEL JUEVES SANTO

 

CANTO INICIAL.

No adoréis a nadie, a nadie, más que a Él. No adoréis a nadie, a nadie, más que a Él.   No adoréis a nadie, a nadie más.  No adoréis a nadie, a nadie más. No adoréis a nadie, a nadie más que a Él.

 

ESTACION MENOR

Sea por siempre bendito y alabado el Santísimo Sacramento del altar.  (Comienzo y final)

 

INTRODUCCIÓN

Buenas noches. Vamos a estar un rato con Jesús que nos ha amado hasta el extremo, hasta el fin. No es un sacrificio; es una gracia, un regalo que él nos hace.

Gracias, Señor, porque nos permites estar un rato contigo.  Siempre estamos en tu presencia, pero ahora con más intimidad.

Al amigo le duele que le dejemos solo. ¿No habéis podido velar siquiera una hora conmigo?

Jesús, queremos estar contigo; recordar tus palabras, poner nuestro corazón junto al tuyo y captar tus sentimientos.

Jesús, esta noche, nos reconoce y nos llama por nuestro nombre, como a Pedro, Santiago, Juan…Y cuando él pronuncia nuestro nombre nos recrea, nos ama.

 

CANTO

Junto a ti al caer de la tarde y cansados de nuestra labor, te ofrecemos con todos los hombres, el trabajo, el descanso, el amor.

 

Con la noche las sombras nos cercan y regresa la alondra a su hogar; nuestro hogar son tus manos, ¡oh Padre! Y tu amor nuestro nido será.

 

Cuando al fin nos recoja tu mano para hacernos gozar de tu paz, reunidos en torno a tu mesa, nos darás la perfecta hermandad.

 

PERMANECED EN MI AMOR

Del Evangelio según San Juan 15, 9-17.

 

En aquel tiempo, dijo Jesús a sus discípulos: “Como el Padre me ha amado, así os he amado yo; permaneced en mi amor.

Si guardáis mis mandamientos, permaneceréis en mi amor; lo mismo que yo he guardado los mandamientos de mi Padre y permanezco en su amor.

Os he hablado de esto para que mi alegría esté en vosotros, y vuestra alegría llegue a plenitud.

Éste es mi mandamiento: que os améis unos a otros como yo os he amado.

Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos.

Vosotros sois mis amigos, si hacéis lo que yo os mando.

Ya no os llamo siervos, porque el siervo no sabe lo que hace su señor: a vosotros os llamo amigos, porque todo lo que he oído a mi Padre os lo he dado a conocer.

No sois vosotros los que me habéis elegido, soy yo quien os he elegido y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y vuestro fruto dure.

De modo que lo que pidáis al Padre en mi nombre os lo dé.

Esto os mando: que os améis unos a otros.”

 

MEDITACIÓN

Gratuidad: El amor de Jesús es gratis, es gracia. Él nos amó primero: No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros. Antes de empezar a existir, ya pensaba en ti, antes de que fueres, yo te amaba. ¿Y qué nos ‘pide a cambio? Que nos dejemos amar, que creamos en el amor. Nos pide confianza e intimidad. Ni siquiera nos ama para que le amemos, sino para que nos amemos, para que seamos felices amando a los demás, para que vivamos en el amor.

 

Misericordia. Dios es amor misericordioso. Si preguntamos la razón de por qué nos ama, la única respuesta es su misericordia. Nos ama porque nos conoce, conoce nuestra miseria, y se compadece de nosotros, volcando su corazón sobre nosotros. Podría pensarse en un amor “justo”, que favoreciera a cada uno según sus méritos. El amor de Dios rompe estos esquemas. Sabemos que tiene preferencias, pero hacia los pequeños y los pobres. La misericordia es lo que más resplandece en Cristo, cuyas entrañas se conmovían ante las miserias humanas.

 

CANTO

Gracias, quiero darte por amarme.  Gracias quiero darte yo a ti Señor.  Hoy soy feliz porque te conocí.  Gracias por amarme a mí también.

 

Yo quiero ser, Señor amado, como el barro en manos del alfarero.  Toma mi vida, hazla de nuevo,  yo quiero ser: un vaso nuevo.  Toma mi vida, hazla de nuevo, yo quiero ser: un vaso nuevo.

 

Te conocí y te amé.  Te pedí perdón y me escuchaste.  Si te ofendí, perdóname Señor, pues te amo y nunca te olvidaré.

 

Silencio meditativo

 

Servicialidad. El amor de Cristo no se queda en sentimientos, sino que se traduce en compromisos curativos y liberadores. Cuando ve una miseria humana no se limita a conmoverse, sino que se acerca, asume la realidad y ofrece la ayuda necesaria. Es un amor humilde y samaritano. Hoy nos fijamos especialmente en el Lavatorio. Jesús con la toalla y la jofaina, a los pies de sus discípulos. Señor, lávame los pies y las manos y la cabeza y el corazón. Lávame y enséñame a lavar los pies a mis hermanos, a curar sus heridas, a cargar con ellas.

 

Generosidad. Por nosotros lo da todo y se dio del todo. Siendo rico, se hizo pobre para enriquecernos; se empequeñeció para dignificarnos; se entregó para salvarnos. Nos dio su palabra, su perdón, su amistad, su pan. Se dio él mismo haciéndose pan. Nos dio su Cuerpo y su Sangre y su Espíritu. “Nadie tiene amor más grande que el que da la vida por sus amigos”.

 

CANTO

Aunque yo dominara las lenguas arcanas y el lenguaje del cielo supiera expresar, solamente sería una hueca campana si me falta el amor.

 

Si me falta el amor, no me sirve de nada.  Si me falta el amor, nada soy. (Bis)

 

Aunque todos mis bienes dejase a los pobres y mi cuerpo en el fuego quisiera inmolar, todo aquello sería una inútil hazaña si me falta el amor.

 

Aunque yo desvelase los grandes misterios y mi fe las montañas pudiera mover, no tendría valor, ni me sirve de nada, si me falta el amor.

 

Silencio meditativo

 

PERMANECED EN MI PASIÓN

Del Evangelio según San Mateo 26, 36-46.

 

Entonces Jesús fue con ellos a un huerto, llamado Getsemaní, y les dijo:

Sentaos aquí, mientras voy allá a orar.

Y llevándose a Pedro y a los dos hijos de Zebedeo, empezó a entristecerse y a angustiarse.  Entonces dijo:

Me muero de tristeza: quedaos aquí y velad conmigo.

Y adelantándose un poco cayó rostro en tierra y oraba diciendo:

Padre mío, si es posible que pase y se aleje de mí ese cáliz. Pero no se haga lo que yo quiero, sino lo que tú quieres.

Y se acercó a los discípulos y los encontró dormidos.

Dijo a Pedro:

¿No habéis podido velar una hora conmigo? Velad y orad para no caer en la tentación, pues el espíritu es decidido, pero la carne es débil.

De nuevo se apartó por segunda vez y oraba diciendo:

Padre mío, si este cáliz no puede pasar sin que yo lo beba, hágase tu voluntad.

Y viniendo otra vez, los encontró dormidos, porque estaban muertos de sueño. Dejándolos de nuevo, por tercera vez oraba repitiendo las mismas palabras.  Luego se acercó a sus discípulos y les dijo:

Ya podéis dormir y descansar. Mira, está cerca la hora y el Hijo del ­­Hombre va a ser entregado en manos de los pecadores. ¡Levantaos, vamos! Ya está cerca el que me entrega.

 

MEDITACIÓN

Cristo entra en agonía, la agonía del alma, pero que incluso afecta a su cuerpo y suda sangre. Es la hora triste de Jesús en la que se concentra toda su pasión. Esto supone para el Señor una lucha de muerte. Es la tentación en grado sumo. Podemos distinguir tres noches o tres dimensiones:

 

La noche de la oscuridad. Se apagan todas las luces. Jesús no encuentra sentido en todo lo que tiene que sufrir: Líbrame de esta hora. Aparta de mí este cáliz. ¿Por qué tengo que morir? Y ahora que estamos empezando. ¿Y qué será de los míos? ¿Y para qué va a servir todo esto? ¿No se podría conseguir lo mismo de otra manera?.

 

Noche de terror. Ante la injusticia del proceso, ante las burlas y humillaciones, ante los dolores y torturas. Y después la cruz, tormento espantoso… ¡Dios mío! Líbrame.

 

Noche de soledad. Se encuentra tristemente solo. Los discípulos están cerca, opero están muy lejos, Duermen, quizá deprimidos por los tristes presagios. Y Jesús se encuentra solo. Es una lucha cuerpo a cuerpo con el mal, o con el malo. El Padre parece que no escucha. ¿No querrás tú acompañar, siquiera una hora?

 

CANTO

Yo no soy nada y del polvo nací, pero Tú me amas y moriste por mí. Ante la cruz sólo puedo exclamar: Tuyo soy, tuyo soy.

 

Toma, mi mano, te pido, toma, mis labios te amo, toma mi vida ¡oh Padre!, tuyo soy, tuyo soy.

 

Cuando de rodillas te miro, oh Jesús, veo tu grandeza y mi pequeñez. ¿Qué puedo darte yo?  Sólo mi ser. Tuyo soy, tuyo soy.

 

PRECES

Quisiéramos poner ante nuestros ojos a cuantos están marcados por el dolor y la angustia, por la soledad o el sinsentido, por la desgracia y la tortura, por la marginación y la miseria, por la enfermedad o la cárcel, por la humillación y condena a muerte. En todos, Cristo sigue su agonía. Pedimos:

 

Por los agonizantes y enfermos terminales, que además de los cuidados paliativos no les falte el ángel del consuelo.  Oremos. Señor, escúchanos, Señor, óyenos.

Por los que viven en la miseria y el olvido, que lleguen a todos sus gritos silenciosos. Oremos. Señor…

Por los que son víctimas del terror, de la guerra, de los secuestros y la tortura, que a todos nos interpele su martirio. Oremos. Señor…

Por los ancianos que no son queridos y se sienten solos, que encuentren personas que los acompañen y valoren. Oremos. Señor

Por las mujeres maltratadas, víctimas de la violencia de género y la prostitución, que puedan recuperar su dignidad y  su libertad. Oremos. Señor

Por los niños esclavizados, vendidos, prostituidos, militarizados, que encuentren los medios y las  personas para rehacer sus vidas. Oremos. Señor

Por los que no tienen trabajo, por los fracasados, que no les falten nuevas oportunidades. Oremos. Señor

Por todos los que están marcados por el desamparo y las adicciones, que no ‘pierdan la esperanza de una liberación. Oremos. Señor

Por los inmigrantes que tiene que afrontar tantos riesgos y separaciones, que puedan ser integrados socialmente y alcanzar sus proyectos. Oremos. Señor

 

Señor, que luchaste y sufriste la agonía de Getsemaní, acompaña y conforta a cuantos se encuentran en esas noches tristes. Te lo pedimos a ti, que vives y reinas por los siglos de los siglos. Amén.

 

CANTO

Cerca de Ti, Señor, yo quiero estar; tu grande eterno amor quiero gozar.  Llena mi pobre ser, limpia mi corazón, hazme tu rostro ver, en la aflicción.

 

Mi pobre corazón inquieto está, por esta vida voy buscando paz.  Más sólo tú, Señor, la paz me puedes dar; cerca de Ti, Señor, yo quiero estar.

 

Pasos inciertos doy, el sol se va, más si contigo estoy, no temo ya. Himnos de gratitud, alegre cantaré y fiel a Ti, Señor, siempre seré.

 

Día feliz veré, creyendo en Ti, en que yo habitaré, cerca de Ti.  Mi voz alabará, tu santo nombre allí y mi alma gozará, cerca de Ti.

 

Más cerca, oh Dios de Ti; más cerca sí, cuando la cruz, Señor, me lleve a Ti.  Si tiende al sol la flor, si el agua busca el mar, a Ti, mi sólo bien, he de buscar.

 

ACCIÓN DE GRACIAS

Por el misterio pascual de tu muerte y resurrección. Te damos gracias, Señor.

Por el pan y el vino de la Eucaristía. Te damos gracias…

Por haberte quedado con nosotros. Te damos gracias…

Por tu amor hasta la muerte. Te damos gracias…

Por tu presencia permanente. Te damos gracias…

Por la fuerza de tu resurrección. Te damos gracias…

Por el aliento de tu Espíritu. Te damos gracias…

Por la fuerza de tu Palabra. Te damos gracias…

Por la luz de tu fe. Te damos gracias…

Por esta hora de oración. Te damos gracias…

Por…

 

Te damos gracias, Señor Jesús, porque asumiste la debilidad de nuestra carne, y nos enseñaste a orar y confiar.  Te damos gracias por tu infinita misericordia, porque nos miras con amor y nos regalas tu perdón; haznos testigos de tu divina misericordia.

 

CANTO

Cantemos al amor de los amores, cantemos al Señor, Dios está aquí, venid adoradores adoremos, a Cristo redentor.   Gloria a Cristo Jesús, cielos y tierra, bendecid al Señor.  Honor y gloria a Tí, Rey de la gloria, amor por siempre a Tí, Dios del amor.