LITURGIA DEL DOMINGO 27 DEL TIEMPO ORDINARIO “C”

 

6 DE OCTUBRE DE 2013

Liturgia de las Horas – Tercera semana del Salterio.

 

RITOS I NICIALES

 

CANTO DE ENTRADA.

Juntos cantando la alegría, de vernos unidos en la fe y el amor.  Juntos sintiendo en nuestras vidas, la alegre presencia del Señor.

 

Hay una fe que nos alumbra con su luz, una esperanza que empapó nuestro esperar.  Aunque la noche nos envuelva en su inquietud, nuestro amigo Jesús nos guiará.

 

SALUDO Y  MONICIÓN.

 

ACTO PENITENCIAL.

 

GLORIA.

 

ORACIÓN COLECTA.

LITURGIA DE LA PALABRA

 

PRIMERA LECTURA.

Lectura de la profecía de Habacuc 1, 2-3; 2, 2-4.

 

¿Hasta cuándo clamaré, Señor, sin que me escuches?

¿Te gritaré: «Violencia», sin que me salves?

¿Por qué me haces ver desgracias, me muestras trabajos, violencias y catástrofes, surgen luchas, se alzan contiendas?

El Señor me respondió así: «Escribe la visión, grábala en tablillas, de modo que se lea de corrido.

La visión espera su momento, se acerca su término y no fallará; si tarda, espera, porque ha de llegar sin retrasarse.

El injusto tiene el alma hinchada, pero el justo vivirá por su fe.»

                                     PALABRA DE DIOS

 

SALMO RESPONSORIAL. Salmo 94.

Antífona: Ojalá escuchéis hoy su voz: No endurezcáis vuestros corazones.

 

Venid, aclamemos al Señor, demos vítores a la Roca que nos salva; entremos a su presencia dándole gracias, aclamándolo con cantos.

 

Entrad, postrémonos por tierra, bendiciendo al Señor, creador nuestro.  Porque él es nuestro Dios, y nosotros su pueblo, el rebaño que él guía.

 

Ojalá escuchéis hoy su voz: «No endurezcáis el corazón como en Meribá, como el día de Masá en el desierto; cuando vuestros padres me pusieron a prueba y me tentaron, aunque habían visto mis obras.»

 

SEGUNDA LECTURA. 

Lectura de la segunda carta del apóstol San Pablo a Timoteo  1, 6-8. 13-14.

 

Querido hermano:

Reaviva el don de Dios, que recibiste cuando te impuse las manos; porque Dios no nos ha dado un espíritu cobarde, sino un espíritu de energía, amor y buen juicio.

No te avergüences de dar testimonio de nuestro Señor y de mí, su prisionero.

Toma parte en los duros trabajos del Evangelio, según la fuerza de Dios.

Ten delante la visión que yo te di con mis palabras sensatas y vive con fe y amor en Cristo Jesús.

Guarda este precioso depósito con la ayuda del Espíritu Santo que habita en nosotros.

PALABRA DE DIOS

 

ALELUYA.

Antífona: La palabra del Señor permanece para siempre; y esa palabra es el Evangelio que os anunciamos.

 

EVANGELIO.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 17, 5-10.

 

En aquél tiempo, los apóstoles le pidieron al Señor: «Auméntanos la fe.»

El Señor contestó: «Si tuvierais fe como un granito de mostaza, diríais a es morera: ´´Arráncate de raíz y plántate en el mar.“

Y os obedecería.

Suponed que un criado vuestro trabaja como labrador o como pastor; cuando vuelve del campo, ¿quién de vosotros le dice: ´´En seguida, ven y ponte a la mesa“?

¿No le diréis: ´´Prepárame de cenar, cíñete y sírveme mientras como y bebo, y después comerás y beberás tú“?

¿Tenéis que estar agradecidos al criado porque ha hecho lo mandado?

Lo mismo vosotros: Cuando hayáis hecho todo lo mandado, decid: ´´Somos unos pobres siervos, hemos hecho lo que teníamos que hacer.“»

PALABRA  DEL SEÑOR

 

HOMILÍA.

 

CREDO.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

OFERTORIO.

Canto:

Por los hombres que viven unidos, por los hombres que buscan la paz, por los pueblos que no te conocen, te ofrecemos el vino y el pan.

 

Pan y vino sobre el altar son ofrenda de amor.  Pan y vino serán después tu cuerpo y sangre, Señor. (Bis)

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

 

PREFACIO Y SANTO.

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

 

RITO DE LA COMUNIÓN

 

PADRE NUESTRO.

 

RITO DE LA PAZ.

 

CORDERO DE DIOS.

 

COMUNIÓN.

Canto:

Si vienes conmigo y alientas mi fe, si estás a mi lado a quien temeré. (Bis)

 

A nada tengo miedo, a nadie he de temer, Señor, si me protegen tu amor y tu poder.  Me llevas de la mano, me ofreces todo bien.  Señor, Tú me levantas, si vuelvo a caer.

 

¡Qué largo mi camino! ¡qué hondo mi dolor!  Ni un árbol me da sombra ni escucho una canción.  ¿Será que a nadie puedo mirar ni sonreír?  Señor, Tú solo quedas, Tú solo junto a mí.

 

En cosas que se mueren yo puse el corazón.  Fue tierra mi tesoro, fue vana mi ilusión.  En cosas que se mueren me voy muriendo yo, Tú solo vives siempre, Tú solo mi Señor.

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

 

Cantemos nuestra fe y, al confesarla,

unidas nuestras voces de creyentes,

pidamos al Señor que, al proclamarla,

inunde con su luz a nuestras mentes.

 

El gozo de creer sea alegría

de servir al Señor, y su Palabra

simiente en crecimiento día a día,

que al don de su verdad el mundo abra.

 

Clara es la fe y oscuro su camino

de gracia y libertad en puro encuentro,

si crees que Jesús es Dios que vino,

no está lejos de ti, sino muy dentro.

 

Legión es la asamblea de los santos,

que en el Señor Jesús puso su confianza,

sus frutos de justicia fueron tantos

que vieron ya colmada su esperanza.

 

Demos gracias a Dios, que es nuestra roca,

sigamos a Jesús con entereza,

si nuestra fe vacila, si ella es poca,

su Espíritu de amor nos dará fuerza. 

Amén.

 

(Himno de la Liturgia de las Horas)

 

ORACIÓN.

 

RITO DE CONCLUSIÓN.

 

BENDICIÓN Y DESPEDIDA.

 

Canto.

Id por el mundo y proclamad la Buena Nueva del Señor: Dios es amor, liberación, y de los hombres salvación.  Dios es amor, liberación, y de los hombres salvación.

 

Sed misioneros de Dios, llegue a los hombres su voz: sed testigos del Señor, sed instrumentos de su amor. Sed testigos del Señor, sed instrumentos de su amor.