FIESTA DE LA PRESENTACIÓN DEL SEÑOR – MONICIONES Y PETICIONES

 

2 DE FEBRERO DE 2014

DOMINGO 4º DEL TIEMPO ORDINARIO “A”

 

MONICIONES

     

Inicial. 

 

Hace cuarenta días, celebramos llenos de gozo la fiesta del nacimiento del Señor.  Hoy recordamos el momento en que Jesús fue presentado en el templo para cumplir la ley, pero sobre todo para encontrarse con el pueblo creyente.  Impulsados por el Espíritu Santo, llegaron al templo los ancianos Simeón y Ana.  Ellos esperaban al Mesías y cuando vieron al Niño Jesús, lo reconocieron, y sus corazones se llenaron de alegría.

 

De la misma manera, nosotros congregados en una sola familia por el Espíritu Santo, hemos llegado a la casa de Dios, para encontrarnos con Jesucristo.  Él está en la Palabra que proclamamos y en la fracción del pan.

 

Primera Lectura.

 

El profeta Malaquías anuncia la próxima manifestación del Señor en su templo.  El Señor que Israel espera desde siempre y que vendrá a purificar el mal que hay en su pueblo.  Jesús da cumplimiento hoy a esta profecía.

 

Segunda Lectura.

 

La carta a los Hebreos hace notar el carácter sacerdotal de Cristo, que nos permite entrever en la entrada de Jesús en el Templo, la prefiguración de su entrada en el cielo, como sumo sacerdote de la Nueva Alianza. Jesús al hacerse igual a nosotros, ha pasado por el sufrimiento, para abrirnos el camino de la salvación.

 

Evangelio.

 

Jesús, al ser presentado en el templo, se encuentra con el pueblo que cree y espera, en la figura de Simeón y Ana.  La oración que pronuncia Simeón, será uno de los grandes himnos de la Iglesia.

Puestos de pie cantamos Aleluya.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que sea imagen de la luz y el amor de Jesús para todos los hombres.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por los que viven en las tinieblas de la droga, el materialismo, el fanatismo y la falta de fe, para que el Señor que es la luz ilumine sus vidas.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Para que el Señor suscite vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada y reciba de nosotros una respuesta generosa. ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • En la Jornada de la Vida Consagrada, rogamos por todos los religiosos y religiosas, especialmente por los que ofrecen su vida y su trabajo en nuestra Diócesis.  ROGUEMOS AL SEÑOR.

 

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a dejarnos guiar siempre por el Espíritu, como Simeón, hacia la presencia del Señor.  ROGUEMOS AL SEÑOR