DOMINGO 7º DEL TIEMPO ORDINARIO “A” – MONICIONES Y PETICIONES

MONICIONES                

Inicial.

 

El Señor nos reúne de nuevo para celebrar la Eucaristía en el domingo, el Día del Señor.  Hoy, de nuevo nos encontramos escuchando el programa de vida del que quiera seguirle, el mismo que pronunció al iniciar su misión ante la multitud que se agolpaba en la montaña.

 

Jesús que conoce las reacciones del corazón humano ante la violencia, nos dice que no basta con no pasarse devolviendo el mal que hemos recibido; el discípulo no tiene razón para la violencia.  Y, todavía nos lo pone un poco más difícil, no se trata de amar al hermano, nos propone amar a los enemigos.  Esta es la novedad.  Lo demás es hacer lo que todo el mundo hace, el discípulo tendrá que ser diferente, como lo fue Jesús entre los suyos.

 

Primera Lectura.

 

El secreto de la santidad es el amor.  Amor a Dios, observando sus preceptos y que se concreta en el amor al prójimo.  Estos mandamientos encierran toda la Ley.  Esta página del Levítico nos prepara para escuchar luego a Jesús en el Evangelio.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo nos recuerda que somos templo de Dios y que todas nuestras acciones le son conocidas.  Por tanto, todas nuestras acciones deben ser dignas de aquel que habita en nosotros, y nos llama a la unidad y la santidad.

 

Evangelio.

 

Nos disponemos a escuchar en el Evangelio la continuación del sermón de la montaña.  Hoy nos plantea dos nuevos ejemplos a modo de antítesis, y que tratan sobre la venganza y el perdón y sobre el amor a los enemigos.

Puestos de pie cantamos aleluya.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que sea fiel reflejo del amor de Dios a todos los hombres.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los gobernantes de pueblos y naciones, para que trabajen por la paz, la justicia y la solidaridad.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los que buscan dar sentido a su vida, para que puedan encontrar en los cristianos el testimonio del Evangelio que Jesús predicó.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los que no se sienten queridos, son rechazados o viven marginados por la sociedad, para que encuentren apoyo en Cristo libertador del hombre.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir perdonando, acogiendo y amando al que nos rodea.  ROGUEMOS AL SEÑOR