DOMINGO 3º DE CUARESMA “A” – MONICIONES Y PETICIONES

 

MONICIONES                

Inicial.

 

En nuestro camino hacia la Pascua, llegamos a los tres domingos centrales de la Cuaresma, que este año contienen en la lectura del Evangelio, tres textos que conocemos bien: la Samaritana, el ciego de nacimiento y la resurrección de Lázaro.  La Iglesia, desde antiguo utilizó estos pasajes del Agua, la Luz y la Vida, en la catequesis de preparación al bautismo, que con gran solemnidad se celebra en la Vigilia Pascual.

 

También nosotros nos preparamos a renovar nuestro compromiso bautismal en la Vigilia Pascual, por lo que sería bueno que, al igual que la Samaritana, dejemos que Jesús transforme nuestro corazón y nos dé su agua viva.

 

Primera Lectura.

 

El pueblo de Israel, liberado de Egipto, se encuentra en el desierto, tiene hambre y sed y se rebela contra Dios.  Pero Dios, a través de Moisés, le da signos de su fidelidad.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo nos recuerda que, el perdón y la salvación nos vienen del gran amor de Dios, manifestado en Jesús, muerto por nosotros, y en el Espíritu Santo derramado en nuestros corazones.

 

Evangelio.

 

Todos los hombres andamos sedientos de algo, pero sólo Jesús puede darnos el agua que apaga la sed y se convierte en surtidor dentro de nosotros.

Recibimos la proclamación del Evangelio puestos de pie.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que viviendo con fe y sinceridad este tiempo de conversión, sepa presentar a Cristo como fuente de agua viva.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los pueblos que sufren el hambre y la sed, para que reciban la ayuda que les debemos, desde la solidaridad y la justicia.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los que viven alejados de la fe y de la comunidad cristiana, para que encuentren en Jesús la fuente de agua que sacia su sed de valores auténticos.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los niños y jóvenes, para que en su proceso de crecimiento en la fe, puedan conocer a Jesús, el agua viva, y no malgasten su vida tras cosas que no dan la felicidad. ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía vaya transformando nuestro corazón, como el encuentro con Jesús cambió el de la Samaritana.  ROGUEMOS AL SEÑOR