DOMINGO 31 DEL TIEMPO ORDINARIO “C” – MONICIONES Y PETICIONES

 

MONICIONES

Inicial. 

 

Jesús se hace presente en medio de nosotros, como en otro tiempo lo hizo en Palestina con sus discípulos, y quiere que este encuentro cambie nuestra vida, como cambió la de Zaqueo, el ver a Jesús y cruzarse su mirada, según escucharemos en el relato del Evangelio.

 

Vamos a vivir esta celebración, no como un domingo más, sino como algo importante y único, porque Jesús no va a hablar y nos va a alimentar con su Cuerpo a cada uno de nosotros, esperando que este encuentro cambie nuestra vida y llegue la salvación a nuestra casa, como a la de Zaqueo.

 

Primera Lectura.

 

El sabio nos explica cómo el amor y la misericordia de Dios, nos llama con insistencia a la conversión, pues es Padre bueno que quiere lo mejor para sus hijos.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo, en su carta se refiere a la actitud fanática de algunos cristianos que creen que la segunda venida de Cristo es inminente y que, por lo tanto, es inútil trabajar y organizar esta vid terrena en orden a mejorarla.  Pablo, ya condena aquí esa actitud y da una respuesta sensata y serena.

 

Evangelio.

 

Jesús nos invita en el Evangelio a cambiar nuestra vida en profundidad, para alcanzar la salvación.  En Zaqueo se refleja el cambio radical que produce el encontrarse con Jesús, que también nosotros deberíamos experimentar.

Puestos de pie cantamos aleluya.

 

PETICIONES         

 

  • Por la Iglesia y cada uno de los cristianos, para que sepamos responder a la llamada constante de Jesús, que nos invita a la conversión.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los pueblos que sufren la guerra, el terrorismo y la violencia de cualquier forma, para que el Señor mueva los corazones a buscar caminos de paz y de justicia.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los que viven su fe de forma personal y aislada de la comunidad, para que descubran la llamada de Jesús y se impliquen de forma activa en la tarea de la evangelización, a través de alguno de los Grupos que trabajan en la Parroquia.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los enfermos y ancianos, para que experimenten el amor de Dios a través de las personas que los visitan, cuidan y procuran por su salud.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos lleve a ver nuestra pequeñez ante la grandeza de Dios y experimentemos la gracia de la salvación.  ROGUEMOS AL SEÑOR