DOMINGO 1º DE CUARESMA “A” – MONICIONES Y PETICIONES

 

MONICIONES                

Inicial.

 

El pasado miércoles con la imposición de la ceniza, iniciamos el tiempo de Cuaresma, camino que nos lleva a la Pascua.  Tiempo fuerte que nos invita a profundizar en la oración, en el ayuno y en la limosna, o lo que es lo mismo, a abrir nuestro corazón a Dios y a los hermanos y cerrarlo a muchas cosas superfluas.

 

Hoy, como Jesús, iniciamos nuestro camino en el desierto, lugar de soledad y silencio, de austeridad y desprendimiento, dejándonos guiar por el Espíritu y apoyándonos en la Palabra de Dios para vencer el mal.

 

Primera Lectura.

 

En estos domingos de Cuaresma, la primera lectura hace un recorrido por la historia de la salvación.  Comenzamos hoy con el momento de la creación, en el que podremos ver que el pecado está presente en la humanidad desde el principio.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo nos dice que, igual que con Adán entró el pecado y la muerte en el mundo, con Cristo se inicia una nueva historia de vida y salvación.

 

Evangelio.

 

Nos disponemos a escuchar en el Evangelio el relato de las tentaciones.  La fidelidad a la Palabra de Dios será la que nos marque el camino liberador, la que nos salve de nuestras esclavitudes.

Para escuchar el Evangelio nos ponemos de pie.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que abierta al Espíritu, sea un lugar de encuentro con Dios y con los hermanos.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los pueblos de la tierra y los que los gobiernan, para que progresen por caminos de justicia, paz y solidaridad.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los enfermos, para que en su dolor se sientan unidos a la cruz de Cristo y no pierdan la paz y la esperanza.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los que se han alejado de la fe, los que viven angustiados, los que pasan momentos duros, para que Cristo ilumine sus vidas y los reconforte.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a que esta Cuaresma sea realmente un tiempo de renovación y conversión.  ROGUEMOS AL SEÑOR