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moniciones

 

MONICIONES

     

Inicial. 

 

De nuevo nos reunimos para celebrar la Eucaristía en el domingo, el Día del Señor, que hoy es como un eco de la fiesta de Navidad, como escucharemos en las lecturas.

 

Dios es el principio y el fin, y hacia Él nos atrae a todos.  Pero a la vez es el Dios del camino, que comparte con nosotros todos los avatares de la marcha, la fatiga y la esperanza de cada jornada.  Dios hecho hombre en Jesús, pone su tienda junto a la nuestra en este campamento inmenso que es el mundo y en este continuo acampar y descampar que es la historia humana.  La Palabra es luz y es vida, es gracia y es verdad para el mundo, recibámosla en nuestro corazón para que se haga vida en nosotros.

 

Primera Lectura.

 

La Sabiduría es bendita entre todas las Potestades, porque es la ciencia de Dios.  Es enviada a su pueblo para establecer allí su morada, enseñarlo y ofrecer a Dios un culto agradable.

 

Segunda Lectura.

 

También nosotros necesitamos espíritu de sabiduría para conocer nuestra elección y vocación, nuestra dignidad y esperanza.  No dejemos de bendecir a dios que nos amó en Jesús.

 

Evangelio.

 

Jesús es la Palabra definitiva de Dios a la humanidad.  Y es una Palabra asequible, porque no se ha encerrado en ningún sitio oculto, sino que acampa en medio de esta humanidad peregrina.

Puestos de pie cantamos aleluya.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que viva y sea portadora del Evangelio de Jesús, luz y esperanza para todos los hombres. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por las Vocaciones.  Para que el Señor suscite vocaciones al sacerdocio y a la vida consagrada, y les ayudemos a crecer en el seno de nuestras familias y comunidades.  ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por los misioneros y evangelizadores, ministros de la Palabra, catequistas y todos los cristianos, para que sepamos transmitir con la palabra y con la vida, la Buena Noticia de Jesús. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por todos los cristianos, para que en este año que comenzamos, crezca el amor de Dios en nuestras vidas, mediante la oración y el servicio a los demás. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a acoger y meditar en nuestro corazón, como María, la Palabra de Dios.  ROGUEMOS AL SEÑOR

 

MONICIONES

     

Inicial. 

 

En este domingo que sigue a la Navidad, celebramos la fiesta de la Sagrada Familia.  Celebración que nos ha de llevar a contemplar y valorar aquellas virtudes que se vivían en el hogar de Nazaret, una familia sencilla que es modelo y luz para todas las familias del mundo.

 

En medio de tantas familias con problemas y rupturas y las que sufren las dificultades que esta sociedad produce, la familia de Nazaret sale hoy a nuestro encuentro para decirnos que es posible y gozosa la vida de familia.  Que el amor y la entrega mutua, ayudan a superar las dificultades, las externas y las que surgen en la convivencia diaria.

 

Primera Lectura.

 

El sabio nos invita a honrar al padre y a la madre de manera concreta y activa, en especial cuando son mayores y débiles.  Dios se complace en el que así obra.

 

Segunda Lectura.

 

San Pablo se dirige a la comunidad y les habla como si lo hiciera a una familia, ofreciendo un esquema de vida en el que el amor todo lo supera y trasciende.

 

Evangelio.

 

El Evangelio nos narra hoy las vicisitudes a las que hubo de hacer frente la familia de Nazaret: persecución, rechazo, sobresaltos, huidas angustiosas.  También hoy viven esta situación muchas familias.

Puestos de pie cantamos aleluya.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, familia de los hijos de Dios, para que viva el amor y la fraternidad y sepa acoger a todos los hombres como hermanos. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por las familias cristianas, para que transmitan fielmente a los niños y jóvenes la fe en Jesucristo.  ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por los enfermos, para que no les falte el amor de la familia, ni los cuidados necesarios.  ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por todas las familias del mundo, especialmente por las que en estos momentos sufren por cualquier causa, para que encuentren la solidaridad de los hermanos y a Jesús que nos da la verdadera libertad y felicidad. ROGUEMOS AL SEÑOR

 

  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía nos ayude a vivir cada día en nuestras familias la comunidad de vida y amor.  ROGUEMOS AL SEÑOR

MONICIONES                

Inicial.

 

Nos encontramos reunidos para celebrar la Eucaristía en este cuarto y último domingo de Adviento, a las puertas ya de la Navidad.  El Señor está cerca, está a la puerta.  Hoy volvemos nuestra mirada hacia María, que espera el nacimiento de Jesús, la mujer creyente, sencilla, que confía en el Señor y que es para nosotros modelo de fe.

 

Vamos a pedir en esta Eucaristía que Dios nos dé un corazón sencillo, un corazón confiado, donde Él pueda manifestarse, donde Él pueda nacer.

 

Encendemos los cuatro cirios de la Corona de Adviento, que nos indican que ya está muy cerca la Navidad, la venida del Señor.

 

Primera Lectura.

 

El profeta nos dice que Dios salva y ofrece signos de ello al que se acoge a él.  La carencia de fe rehúsa el signo, pero Dios nos los da y nos explica lo que significan.

 

Segunda Lectura.

 

El apóstol nos dice que su razón de ser no es otra que anunciar el Evangelio a todos los pueblos, para que todos los hombres conozcan la verdad de Jesucristo.  También nosotros estamos llamados a esa misión.

 

Evangelio.

 

El Evangelio nos narra hoy la encarnación del Hijo de Dios y cómo la disponibilidad generosa de María y José, hacen posible que los designios de Dios se cumplan, que el Emmanuel “Dios-con-nosotros” llegue para salvarnos.

Puestos de pie cantamos aleluya.

 

PETICIONES        

 

  • Por la Iglesia, para que a imagen de María, se sienta llena del Espíritu y sea signo de la presencia de Dios en el mundo.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los gobernantes de pueblos y naciones, para que la Navidad, ya tan cercana, les inspire sentimientos de paz, justicia y solidaridad.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por los pobres y los que pasarán estas fiestas en la soledad o el dolor, para que puedan sentir muy cercano el amor de Dios y nuestra ayuda y compañía.  ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por las mujeres y jóvenes que conciben un hijo, para que afronten con valentía la maternidad, aún en medio de dificultades y adversidades. ROGUEMOS AL SEÑOR
  • Por todos nosotros, para que la participación de la Eucaristía en estos días de Navidad, sea para nosotros luz que nos haga crecer en la fe, la esperanza y el amor.  ROGUEMOS AL SEÑOR