LITURGIA DE LA SOLEMNIDAD DE LA ASUNCIÓN DE MARÍA

 

15 DE AGOSTO DE 2013

 

 

RITOS INICIALES

 

CANTO DE ENTRADA.

Hija de Sión, alégrate.  Porque el Señor está en ti, Salvador y Rey.

 

Álzate y resplandece porque viene tu luz.  Sobre ti se alza la Gloria del Señor.  Mientras las tinieblas se extienden por la tierra.  Y yacen los pueblos en densa oscuridad.

 

SALUDO Y MONICIÓN.

 

ACTO PENITENCIAL.

 

GLORIA.

Gloria a Dios en el cielo, y en la tierra paz a los hombres que ama el Señor.

 

ORACIÓN COLECTA.

 

LITURGIA DE LA PALABRA

(Lecturas de la Misa del Día)

 

PRIMERA LECTURA.

Lectura del libro del Apocalipsis 11, 19a; 12, 1. 3-6a. 10ab.

 

Se abrió en el cielo el santuario de Dios y en su santuario apareció el arca de su alianza.

Después apareció una figura portentosa en el cielo: Una mujer vestida de sol, la luna por pedestal, coronada con doce estrellas.

Apareció otra señal en el cielo: Un enorme dragón rojo, con siete cabezas y diez cuernos y siete diademas en las cabezas.  Con la cola barrió del cielo un tercio de las estrellas, arrojándolas a la tierra.

El dragón estaba enfrente de la mujer que iba a dar a luz, dispuesto a tragarse el niño en cuanto naciera.

Dio a luz un varón, destinado a gobernar con vara de hierro a los pueblos.  Arrebataron al niño y lo llevaron junto al trono de Dios.  La mujer huyó al desierto, donde tiene un lugar reservado por Dios.

Se oyó una gran voz en el cielo: «Ahora se estableció la salud y el poderío, y el reinado de nuestro Dios, y la potestad de su Cristo.»

                                     PALABRA DE DIOS

 

SALMO RESPONSORIAL.  Salmo 44

Antífona: De pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro.

 

Hijas de reyes salen a tu encuentro, de pie a tu derecha está la reina, enjoyada con oro de Ofir.

 

Escucha, hija, mira: inclina el oído, olvida tu pueblo y la casa paterna; prendado está el rey de tu belleza: póstrate ante él, que él es tu señor.

 

Las traen entre alegría y algazara, van entrando en el palacio real.

 

SEGUNDA LECTURA.

Lectura de la primera carta del apóstol San Pablo a los Corintios 15, 20-27a.

 

Hermanos:

Cristo resucitó de entre los muertos: el primero de todos.  Si por un hombre vino la muerte, por un hombre ha venido la resurrección.  Si por Adán murieron todos, por Cristo todos volverán a la vida.

Pero cada uno en su puesto: primero Cristo, como primicia; después, cuando él vuelva, todos los que son de Cristo; después los últimos, cuando Cristo devuelva a Dios Padre su reino, una vez aniquilado todo principado, poder y fuerza.

Cristo tiene que reinar hasta que Dios haga de sus enemigos estrado de sus pies.  El último enemigo aniquilado será la muerte.  Porque Dios ha sometido todo bajo sus pies.

                        PALABRA DE DIOS

 

ALELUYA.

Antífona: María ha sido llevada al cielo, se alegra el ejército de los ángeles.

 

EVANGELIO.

Lectura del santo Evangelio según San Lucas 1, 39-56.

 

En aquellos días, María se puso en camino y fue aprisa a la montaña, a un pueblo de Judá; entró en casa de Zacarías y saludó a Isabel.

En cuanto Isabel oyó el saludo de María, saltó la criatura en su vientre.  Se llenó Isabel del Espíritu Santo y dijo a voz en grito: «¡Bendita tú entre las mujeres, y bendito el fruto de tu vientre!

¿Quien soy yo para que me visite la madre de mi Señor?  En cuanto tu saludo llegó a mis oídos, la criatura saltó de alegría en mi vientre.  Dichosa tú, que has creído, porque lo que te ha dicho el Señor se cumplirá.»

María dijo: «Proclama mi alma la grandeza del Señor, se alegra mi espíritu en Dios, mi salvador; porque ha mirado la humillación de su esclava.

Desde ahora me felicitarán todas las generaciones, porque el Poderoso ha hecho obras grandes por mí: su nombre es santo, y su misericordia llega a sus fieles de generación en generación.

Él hace proezas con su brazo: dispersa a los soberbios de corazón, derriba del trono a los poderosos y enaltece a los humildes, a los hambrientos los colma de bienes y a los ricos los despide vacíos.

Auxilia a Israel, su siervo, acordándose de la misericordia -como lo había prometido a nuestros padres- en favor de Abrahán y su descendencia por siempre.»

María se quedó con Isabel unos tres meses y después volvió a su casa.

PALABRA  DEL SEÑOR

 

HOMILÍA.

 

CREDO.

 

ORACIÓN DE LOS FIELES.

 

LITURGIA EUCARÍSTICA

 

OFERTORIO.

Canto:

Te ofrecemos, Señor, este pan y este vino, que en tu cuerpo y tu sangre quedarán convertidos.

 

Juntamente, Señor, te ofrecemos la vida que tú nos has dado, la esperanza, la fe y el amor que nos hace sentirnos hermanos.

 

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS.

 

PREFACIO Y SANTO.

 

PLEGARIA EUCARÍSTICA.

 

RITO DE LA COMUNIÓN

 

PADRE NUESTRO.

 

RITO DE LA PAZ.

 

CORDERO DE DIOS.

 

COMUNIÓN.

Canto:

Madre De los creyentes que siempre fuiste fiel.  Danos tu confianza, danos tu fe.  Danos tu confianza, danos tu fe.

 

Pasaste por el mundo en medio de tinieblas sufriendo a cada paso la noche de la fe.  Sintiendo cada día la espada del silencio a oscuras padeciste el riesgo de creer.

 

La fe por el desierto a lomos de un asnillo, la fe cuando en las bodas Jesús se hizo esperar, la fe cuando pensaban que el hijo estaba loco, la fe cuando el calvario al borde de acabar.

 

Guardaste bajo llave las dudas y batallas, formándose el misterio al pie del corazón.  Debajo de tu pecho de amor inagotable, la historia se escribía de nuestra redención.

 

Canto:

Unidos a todos los pueblos, cantemos al Dios que nos salva.

 

Yo canto al Señor porque es grande, me alegro en el Dios que me salva.  Feliz me dirán las naciones, en mí descansó su mirada.

 

Él hizo en mí obras grandes, su amor es más fuerte que el tiempo, triunfó sobre el mal de este mundo, derriba a los hombres soberbios.

 

No quiere el poder de unos pocos, del polvo a los pobres levanta, dio pan a los hombres hambrientos, dejando a los ricos sin nada.

 

Libera a todos los hombres, cumpliendo la eterna promesa que hizo en favor de su pueblo, los pueblos de toda la tierra.

 

 

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN.

 

Gracias, Señor, por esta comunión.

 

Gracias, por darnos a María como Madre.  Ella es consuelo y esperanza para nuestra vida y modelo ante las dificultades.

 

Ayúdanos a gastar nuestra vida por tu causa, a vivir cada día con sencillez y disponibilidad, a decir como María, hágase en mí tu voluntad.

 

Gracias, Señor, porque María desde el cielo, vela por cada uno de sus hijos, vuelve a nosotros sus ojos misericordiosos y acompaña nuestro caminar hacia el encuentro definitivo contigo.

 

ORACIÓN.

 

RITO DE CONCLUSIÓN.

 

BENDICIÓN Y DESPEDIDA.

 

Canto.     “Salve o Salve Regina”

Dios te salve, Reina y Madre de misericordia, vida, dulzura y esperanza nuestra: Dios te salve.  A ti llamamos los desterrados hijos de Eva; a ti suspiramos, gimiendo y llorando, en este valle de lágrimas.  Ea, pues, Señora, abogada nuestra, vuelve a nosotros esos tus ojos misericordiosos, y, después de este destierro, muéstranos a Jesús, fruto bendito de tu vientre.  ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María!